• Ana Schwartz

LAGO TAUPO, "CRATERS OF THE MOON", WAITOMO

Después del rafting en Rotorúa partimos hacia el lago Taupo para pasar la noche en un camping gratuito que hay en el norte del lago, se encuentra a una hora de camino.


El lago Taupo es con sus 616 km cuadrados el más extenso de Nueva Zelanda. Acampamos en una free camping area llamada "7 Mile Beach Camping" justo al lado del lago, sólo para vehículos self-contained. Es una zona muy amplia con muchísimo sitio para caravanas, y dispone sólo de un baño químico. El tiempo está muy ventoso, apenas se puede estar fuera de la caravana, el lago parece más bien un mar, está muy picado y aunque no hay marea, el ruido continuo de las olas y el viento que golpea la caravana fuertemente hace que no podamos pasar muy buena noche aquí. Así y todo, hay unas cuantas caravanas en el camping.

Antes de que se haga de noche, vamos por primera vez a una dump station cercana a vaciar las aguas y rellenar los depósitos.

En todas las dump station además hay w.c normales.








Al día siguiente y de camino a Waitomo, que está a dos horas de Taupo, pasamos a visitar Craters of the Moon, un parque nacional donde se puede hacer un trekking de una hora paseando en un paisaje lunar, grandes cráteres, y rugientes fumarolas. El parque abre a las 8:30 y la entrada de adulto cuesta sólo 8 $ neozelandeses.


Llegamos temprano para evitar las multitudes y cuando salimos ya empezaba a llegar la gente, nosotros solo nos cruzamos con una pareja en todo el recorrido. Comenzamos nuestra caminata, que discurre en gran parte por una pasarela de madera, y luego subimos a la colina para hacer la parte más larga y ver las vistas desde arriba. Disfrutamos viendo la actividad termal: vapor, agua hirviendo y barro. Impresionante el ruido de las fumarolas dentro del crater.












De aquí seguimos rumbo a Waitomo, tenemos reservado un rapel en una de las cuevas a las 14:00, hoy vamos a hacer el que se llama "Haggas Honking Holes".


Bajo las verdes colinas de Waitomo, yace un laberinto de cuevas, simas y ríos subterráneos. Las paredes de estas cuevas están decoradas con una galaxia de luciérnagas nativas.


Paramos para poner gasolina, cuando ya estamos en Waitomo. Al entrar en la gasolinera y girar para colocar la caravana al lado del surtidor, golpeamos sin querer un pivote de publicidad pequeño que se encuentra justo al lado.

Resultado: la puerta del depósito del gas totalmente abollada y el tubo por donde se vacían las aguas grises partido en el suelo. Afortunadamente, no afectó a las bombonas de gas.


¡Menos mal que habíamos contratado el seguro a todo riesgo!



Llegamos a la empresa Waitomo Adventures donde es la recogida para la actividad y mientras esperamos, hablamos con nuestra compañía de la caravana. Nos pregunta donde estamos, y después de un rato nos envía un correo con la información de donde debemos llevar la caravana para su reparación. Finalmente concertamos una cita para mañana a las 15:00 en Otorahanga, al norte de Waitomo.


Por fin salimos hacia nuestro rapel, sólo vamos nosotros cuatro, así que genial.

Vamos en una furgoneta a la zona donde se encuentra esta cueva. Primero nos dan toda la ropa y el equipo, luego nos explican brevemente el uso de los mosquetones especiales de espeleología, hacemos un poco de práctica sobre su uso y directo a la cueva.


Es la aventura de acción más intensa que ofrece esta empresa. Se trata de una expedición de espeleología que abarca mucho en tan solo cuatro horas, encontrarás rapeles (a menudo en cascadas), escaladas en roca, formaciones de piedra caliza únicas, y te acercarás a las luciérnagas luminosas mientras exploras este fantástico sistema de cuevas. Ver estalactitas, estalagmitas, columnas y pajitas delicadas. Las famosas luciérnagas de Nueva Zelanda hacen acto de presencia, y las puedes mirar de cerca. No hace falta nadar, pero definitivamente te mojarás de arriba abajo. ¡Mucha diversión y experiencia enriquecedora! Incluye una ducha caliente después de la actividad y las fotos que sacan los guías.

Durante la actividad nos explican que las luciérnagas expulsan sus heces que se quedan adheridas a la roca y son las que brillan en la oscuridad para atraer a su presa acercándola a un hilo mucoso que se asemeja a gotas de agua en el que el insecto atraído queda pegado, con lo que el gusano retira el hilo y coge a su presa. También encontramos algún que otro bicho dentro de la cueva. No apto para claustrofóbicos. 















También nos explican el nombre de esta cueva: Haggas, es el apellido del dueño de la explotación de la cueva, y Honking Holes, se refiere a un hueco que nos enseña entre dos rocas, muy estrecho. Si un hombre mete la cabeza en el hueco y emite un sonido, suena un eco especial impresionante, que recuerda a un canto maorí. Si lo hace una mujer, no se sabe porqué pero no funciona. Pudimos comprobarlo por nosotros mismos. En otra parte de la cueva, tenemos que apagar todos los frontales, no recuerdo a cuantos metros bajo tierra estamos, pero eran muchos. El guía nos dice que por mucho rato que estemos en la oscuridad, nunca vamos a ver nada, por mucho que los ojos se acostumbren a la falta de luz, la profundidad es tal que la oscuridad es completa.


Una experiencia super completa, combina rapel, espeleología y escalada, mientras que disfrutas de una cueva espectacular, y aprendes cosas muy interesantes sobre el interior de estas cuevas y la vida que tienen.







A*viajarquesondosdías creado por A*Schwartz

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