• Ana Schwartz

DE AUCKLAND A ROTORÚA

Desde el aeropuerto, una vez deshacemos las maletas y organizamos la caravana, nos dirigimos a un supermercado a hacer nuestra primera compra.

De todos los super, el que más nos gusta es el Pack'n save, es el más grande, el que más variedad tiene y también el más económico. Además tienes una hora de wifi gratis, a la que se tiene acceso ya desde el parking del supermercado. Es muy cómodo hacer la compra, y no necesitas bolsas ya que llevas el carro directamente a la caravana.


Este supermercado además, también te da tickets de descuento en gasolineras que suelen estar cerca del supermercado con determinadas compras. Esta cadena de supermercados se encuentra solo en grandes ciudades, por lo que en las zona mas de pueblos o en la isla sur es más difícil encontrarlos.


Otro supermercado al que hemos ido es el Countdown, pero es más pequeño, tiene menos variedad, es más caro, y no tiene wifi ni tickets de descuento para gasolineras.

Y por último están los Four Square, que son los más caros, y los únicos que te encuentras casi en toda la costa oeste de la isla sur.


De aquí nos dirigimos a Rotorúa que está a 200 km de Auckland (2 horas). Estos kilometros son los que solemos recorrer a diario, con algunas excepciones. Los neozelandeses (conocidos popularmente como kiwis), son muy amables pero se nota que están un poco hartos de las caravanas que circulan por sus carreteras. Solo está permitido adelantar en determinadas zonas perfectamente señaladas, y existen un montón de puentes de un sólo carril en los que hay que ceder el paso. Además casi a diario te encuentras con obras en las carreteras.

Por todo esto, no nos gusta conducir de noche y como a partir de las 6 de la tarde ya empieza a anochecer, intentamos llegar antes de esa hora a nuestro destino.

Rotorúa es conocida por sus pozos de barro burbujeantes, sus géiseres y aguas termales naturales. Es un paraíso geotermal con nubes de vapor. Después de maravillarte ante los paisajes distintivos y la actividad volcánica en uno de sus parques geotermales, disfrutarás de simplemente darte un baño y relajarte en sus aguas.

Otra característica principal de la ciudad es el olor a huevo, debido al sulfuro de los géiseres.


Wai-o-Tapu es la mayor atracción turística, un parque de pago que es un escaparate de los elementos geotérmicos más coloridos de Nueva Zelanda.

Otro de los reclamos turísticos es el géiser Lady Knox, donde cada día a las 1O:15 se llena un pequeño anfiteatro de turistas para ver como inducen al géiser echando algo en su interior.


Pero es que en toda la ciudad de Rotorúa puedes ver y visitar muchas zonas con actividad geotérmica y de forma gratuita. Así que nosotros optamos por esto último, en las que además no encuentras tanto turista. Las zonas que visitamos fueron:


Kuirau Park, se encuentra en el centro de la ciudad de Rotorúa, y se trata de un parque público con mucha vida. Los senderos conducen a numerosas áreas de gran actividad geotérmica. Los visitantes generalmente están seguros, siempre que se mantengan en la parte fría de las vallas de seguridad. De vez en cuando se producen nuevas erupciones. Tiene una pequeña piscina para meter los pies al fondo del parque.


Kerosene Creek, se encuentra a 35 minutos al sur de Rotorúa. El agua caliente de un manantial natural debajo de la tierra burbujea en las aguas frías del arroyo, creando aguas agradablemente cálidas. Ubicado entre exhuberantes arbustos nativos, es popular entre los visitantes y locales, ofreciendo una experiencia de baño natural como ninguna otra.

Cuesta un poco desvestirse para meterse en el agua, ya que fuera hace muchísimo frío, pero una vez dentro el relax está asegurado.



Mud Pools, otra zona cercana a Kerosene Creek donde se puede disfrutar de pozos de barro burbujeante.


Ya empieza a atardecer, así que buscamos con la aplicación Campermate, algún camping dentro de la ciudad para pasar la noche. Cuando llegamos vemos que consiste simplemente en una zona de parking en medio de una calle, y no quedan plazas de aparcamiento libre, lo que es normal al ser gratuito y encontrarse en una ciudad. Así que aparcamos mal, al lado de otra caravana en un sitio que parece no molestar a nadie, ya que ahora es noche cerrada.


Alrededor de las 12 de la noche nos tocan insistentemente la puerta, al principio no hacemos caso, ya que nos da un poco de miedo. Pero a la media hora vuelven a insistir, así que miro por la ventana y veo que es un coche de personal de seguridad, así que abrimos la puerta. El señor de seguridad nos indica que no podemos pasar la noche ahí porque estamos mal aparcadas, y nos invita muy amablemente a que le sigamos hasta otra zona de aparcamiento donde si podremos quedarnos.

La zona a la que nos lleva está mucho mejor, e incluso está al lado del lago Rotorúa como comprobamos al día siguiente cuando abrimos la persiana.

Hoy vamos a hacer rafting en Kaituna River, así que nos dirigimos al centro de visitantes de la ciudad donde es el punto de encuentro para la recogida a las 9:30 de la mañana. Aparcamos la caravana en un parque que se encuentra al final de la calle delante del lago. En esta calle aprovechamos para comprar un adaptador de corriente, ya que los que yo tengo y que me sirven para casi todos los países, no valen aquí. Tienen uno específico sólo para Australia y Nueva Zelanda. También aprovechamos para sacar algo de dinero, que necesitamos para poner lavadoras o pagar algunos parking, o camping que no admiten tarjeta.


Este rafting es de grado cinco y es el rafting comerciable con la cascada más alta del mundo, Tutea Falls que mide 7 metros. Consta de 14 rápidos y 3 cascadas y serpentea por una selva subtropical espectacular, que mantienen tu adrenalina a tope. La actividad dura unas 3 horas en total, y una hora en el río, donde también remas en aguas tranquilas. El área está llena de historia maorí que el guía nos va explicando durante el recorrido.

En promedio, el 50 % de las balsas se volcará boca abajo al caer por Tutea Falls, en el fondo de la gran cascada, sin embargo todos los rápidos más importantes van seguidos por aguas tranquilas, por lo que da tiempo para darle la vuelta y subir todos de nuevo a ella.


Al acercarnos a la gran cascada, el guía detiene la balsa sujetándose a una cuerda que cuelga a un lado del cañón, y nos explica que para salir victoriosos de la caída tenemos que recitar un rezo maorí. Lo repetimos con él, frase por frase. Acto seguido nos desea buena suerte y allá vamos.

Conseguimos no volcar la balsa y nos felicita por ello, ¡vaya subidón la caída!

De las mejores experiencias que he tenido en Nueva Zelanda, aunque han sido unas cuantas, ésta la volvería a repetir.






















A*viajarquesondosdías creado por A*Schwartz

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