• Ana Schwartz

BLUE POOLS, WANAKA Y QUEENSTOWN



Desde Franz Josef tardamos unas tres horas hasta llegar a Blue Pools, buscamos una zona donde pasar la noche cerca de alli ya que al día siguiente queremos hacer el sendero "Blue Pools Track".


Tras dos horas llegamos a Haast, y al final sobre las 7 de la tarde, ya noche cerrada, llegamos a "Cameron Flat Campsite". En esta zona para acampar hay un cartel que indica que desde aquí se puede llegar por un sendero al inicio del track, aunque hay que caminar una media hora más que si aparcas en la carretera. Es gratuito y sólo dispone de baños químicos. Es el camping más aislado en el que hemos estado, y el último en el que estamos prácticamente solos.


Por la noche silencio y oscuridad total. Solo hay otra caravana pero lejos de nosotros. Es la noche más fría que hemos pasado, el termómetro de la caravana marca - 3 grados. Al día siguiente amanece todo el paisaje lleno de escarcha, ¡hasta el retrovisor!






Por suerte el día hoy está buenísimo y la escarcha no dura mucho, así que después de desayunar iniciamos el track desde aquí. El sendero es muy bonito y discurre por un bosque de hayas muy frondoso. Después de una media hora llegamos a la carretera donde están aparcados los coches que van a visitar las blue pools. Cruzamos y ya nos encontramos algunas personas en el camino. Otra media hora más y llegamos por fin al puente colgante que cruza el río Makora. Aguas cristalinas transparentes cruzan un lecho rocoso. A diferencia de Hokitika Gorge, aquí si se ve el fondo del río.





De aquí seguimos hasta Wanaka que está a una hora aproximadamente, y es sin duda alguna, el pueblo más bonito de la isla sur que hemos visitado. Se encuentra de camino a Queenstown y está ubicado a la orilla del lago Wanaka, donde se encuentra el famoso árbol de Wanaka.

Impresiona la llegada al pueblo y el lago.

Wanaka no tiene grandes complejos de apartamentos, parkings o vida nocturna. La gente viene aquí más a relajarse y disfrutar simplemente de la belleza de la naturaleza.


Es mucho menos comercial que Queenstown.

Para vida nocturna y más diversión, la gente va a Queenstown.


En el marco de los impresionantes alpes del sur, se encuentra el famoso árbol que extiende sus ramas en medio del lago Wanaka. Conocido como "el árbol solitario del lago Wanaka", es considerado como uno de los árboles más fotografiados del mundo.

Sin embargo no es fácil encontrarlo, ya que no hay señales que indiquen a las personas la presencia de un árbol en medio del agua. Debido a su ubicación, el árbol ha podido evitar las multitudes de turistas ya que no todos han podido encontrarlo. Por ello, un paseo por el lago en busca del árbol solitario es una actividad cada vez más extendida. Cuando lo encuentras, te das cuenta de que está a pocos metros de la orilla, en un lugar ideal para hacer un picnic en la orilla y disfrutar de las vistas. El árbol se encuentra a los pies del Monte Aspiring, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco.


Nosotros llegamos a Wanaka y fuimos primero a un supermercado a hacer una compra, aquí solo hay uno grande el "New World Supermarket". Un supermercado bastante grande donde los reponedores están continuamente abasteciendo los estantes y se encuentra siempre lleno de gente.

De aquí aparcamos la caravana delante del lago para comer. Luego paseamos por toda la orilla hasta que encontramos el árbol, donde por suerte no había nadie.

Al estar el agua tan baja casi se podía llegar pero había que dar un salto bastante grande.







¡El famoso árbol solitario de Wanaka!




De aquí seguimos hasta Queenstown, que se encuentra a solo una hora de camino desde aquí. Conocido internacionalmente como el pueblo del esquí y la meca de los deportes de aventura. No vienes a Queenstown a relajarte, sino a vivir rápido, jugar duro y buscar emociones fuertes. Pero también se puede venir a disfrutar simplemente de su ambiente y belleza natural.


Si Wanaka nos pareció el pueblo más bonito que habíamos visitado, Queenstown nos pareció el más acogedor y chic de la isla sur. El pueblo se ubica en la orilla del prístino lago Wakatipu, entre imponentes cadenas montañosas. En sus calles hay muchísimo ambiente, la gente va muy bien vestida, tiene muchísimas terrazas, locales, restaurantes, bares y tiendas, además de un puerto con mucho encanto con las montañas nevadas al fondo.

La carretera hasta llegar a Queenstown también nos impresionó, ya que la ciudad se encuentra en un enorme valle, ofreciendo unas vistas espectaculares desde arriba.

Mientras vas bajando, conduciendo por multitud de curvas, vas disfrutando del paisaje nevado. Entrar a Queenstown es ver elevarse las montañas a tu alrededor como torres gigantes de piedra y nieve.

Aunque en todo el país se pueden practicar todo tipo de deportes de aventura, Queenstown destaca por ser el sitio más famoso donde practicarlos, pero también el más caro.

Mi plan en Queenstown era hacer "via ferrata", una actividad que hace mucho tiempo que tengo ganas de probar y no he tenido ocasión. Preguntamos en algunas agencias organizadoras de estas actividades, pero nos comentan que en estas fechas no se realiza esta actividad en concreto, aunque si muchísimas más. Mi gozo en un pozo.

Mirko quiere hacer snowboard, así que alquila el equipo y reserva para subir al día siguiente a tirarse por las pistas de esquí cercanas.


Buscamos donde dormir, queremos un camping céntrico del que podamos ir caminando a todos sitios. Queenstown es pequeño pero nos apetece ir de tiendas al día siguiente, y también salir a dar una vuelta por la noche, por lo que no queremos quedarnos en las afueras.

Encontramos el camping "Creeksyde".


Primera vez que tenemos que hacer cola para entrar a un camping. Tenemos cuatro caravanas delante, y enseguida se nos colocan otras detrás de nosotros. Por poco nos quedamos sin sitio, al rato colocan el cartel de completo. Reservamos por dos noches.

Al día siguiente Mirko se va temprano a hacer snow. Nosotros aprovechamos para ir de tiendas. Hay muchas tiendas de deportes de montaña y esquí. Y yo por fin conseguí mis botas UGG, una buenísima inversión para mí. No me las quité en todo el viaje a partir de aquí.

Pablo quiso probar la experiencia del skydive o paracaidismo bajo techo con la empresa iFLY. Allí fuimos, y después de darle algunas instrucciones y equiparlo debidamente, entra en el túnel de vuelo.

Los instructores expertos le explican como volar en el que es uno de los túneles de vuelo más avanzados tecnológicamente del mundo.

Allí sube y baja varias veces con el instructor, muy divertido. ¡Le encantó la nueva experiencia sin gravedad!



Sobre las 16:00 llegó Mirko, y después de ducharnos y arreglarnos fuimos a probar la famosa "Fergburger". Visitar este sitio es un "must do" en Queenstown, y no lo queríamos dejar pasar.

Fuimos a este sitio porque dicen que hacen las mejores hamburguesas del mundo, y para comprobar si no era una turistada. Y, aunque yo no como carne, los chicos confirmaron que eran absolutamente espectaculares, la carne y todos los ingredientes, de muchísima calidad y frescos. Siempre hay cola en este sitio, pero va relativamente rápida. Nosotras pedimos unas hamburguesas de tofu y la verdad que también nos gustaron mucho. Pudimos comprobar que su fama es merecida. Y los chicos dijeron que efectivamente era la mejor que habían probado en su vida. Todavía hoy se acuerdan de lo buenísima que estaba.

Las paredes del local estaban decoradas con fotos de todos los famosos que han pasado por allí.









A*viajarquesondosdías creado por A*Schwartz

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